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La formación de lxs trabajadorxs en la agenda local Por María Sol Villanueva*

 

Las desigualdades entre hombres y mujeres alcanzan al mundo del Trabajo y al de la Educación. En Argentina, de acuerdo a la Encuesta Permanente de Hogares del INDEC para el 3° trimestre del 2019, las mujeres presentaron una Tasa de Actividad y de Empleo 20% menor a la de los varones, una Tasa de Desocupación del 10,8% (la de los varones es del 8,9%) y una Subocupación del 15% (varones: 11,1%). Se estipula, además, que el ingreso promedio de mujeres es un 27% menor. En el caso de las mujeres jóvenes de entre 14 y 29 años los datos son aún más preocupantes. Juega un papel fundamental, además, la doble jornada laboral que las afecta: la del trabajo y la de las tareas domésticas, reproductivas y de cuidado. La Pandemia por Covid-19 ha agravado sin dudas esta situación.

En el Conurbano Bonaerense, de acuerdo a la investigación de diagnóstico laboral presentado por el Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social para el primer trimestre de 2018, las mujeres de entre 15 y 65 años tuvieron tasas de actividad y empleo significativamente menores a los varones del mismo grupo de edad. Además, presentaron mayores tasas de desocupación (13,8% contra 9,7%) y mayor informalidad; la tasa de empleo no registrado fue del 39,5%, mayor a las de los varones (32,4%).

En este contexto, la formación profesional (FP) constituye una herramienta de capacitación laboral disponible para incidir en estas desigualdades y para favorecer la inclusión de los sectores más postergados. Vale la pena preguntarse, entonces, por las respuestas en torno a las políticas públicas para la formación de trabajadorxs. Mientras se discute una posible transformación del IFE en programas de empleo, ¿qué características presenta el acceso de hombres y mujeres del Conurbano Bonaerense a oportunidades de formación para el trabajo?

Durante el año 2019 la matrícula de inscripciones a cursos de Formación Profesional en los veinticuatro municipios que componen Bonaerense estuvo compuesta por más mujeres que varones. Sin embargo, esas mujeres optaron por cursos tradicionalmente femeninos, como los de Servicios Personales, Industria Textil, Administración y Salud, entre otros. En los cursos asociados a trabajos masculinos, como el de Electricidad, Electrónica, Mecánica, Refrigeración y climatización y Construcción, las mujeres no representaron más del 10% del total de la matrícula.

¿Llaman la atención estos datos? Desde ya hace algunos años se destaca el crecimiento de la matrícula de mujeres en la educación técnico-profesional. Sin embargo, este crecimiento no se traduce en mejoras en las oportunidades de acceso y permanencia en el mercado de trabajo. Es más, si acceden a un empleo, lo hacen en ramas de actividad feminizadas y en su mayoría precarizadas, presentándose obstáculos para acceder a los oficios masculinos, que son mejores pagos y presentan mejores condiciones laborales. Esta situación se conoce como la división “sexual” del trabajo.

Algo más. Si nos enfocamos en la oferta de cursos de cada municipio del Conurbano, durante el año pasado observamos una disparidad importante: existen municipios con una gran cantidad y variedad de oferta de cursos y otros en los cuales la oferta es poca y concentrada en cursos masculinizados. Esta situación podría configurar un factor que desaliente el acercamiento de las mujeres a los Centros de FP.

¿Qué pueden hacer los gobiernos locales para promover un acceso más igualitario a la formación y al trabajo? Compartimos a continuación algunas propuestas que serán pertinentes debatir a nivel local en torno a la participación de los Municipios en la construcción de la igualdad de género en los ámbitos formativos y laborales.

Fortalecer la perspectiva de género local. En el último tiempo se ha detectado un interés por parte de los Municipios en incorporar en su agenda temáticas de género que se ven reflejadas en la creación de Secretarías, Subsecretarías y Direcciones de Género, las cuales tienen entre sus propósitos visibilizar la situación de  los sectores más postergados e igualar las condiciones en pos de una mayor equidad laboral. Se requiere continuar fortaleciendo estas temáticas y traducirlas en políticas públicas concretas que lleguen a la población.

 

Favorecer la articulación. Las áreas locales de Producción, Empleo y Género deben trabajar en conexión y articuladas con las de Educación en la planificación e implementación de las políticas de formación laboral. En este punto, vale la pena tomar como ejemplo y destacar la campaña “Oficios sin prejuicios”, lanzada recientemente en la provincia de Bs As como resultado de un trabajo en conjunto entre el Ministerio de Trabajo y el de Mujeres, Políticas de Género y Diversidad Sexual, que contó además con el apoyo de la Dirección General de Cultura y Educación. La campaña tiene como objetivos abordar los estereotipos de género en los oficios para transformar las representaciones patriarcales y promover la igualdad entre géneros en el ámbito del trabajo y de la formación laboral.

 

Democratizar la información. Es necesaria una mayor socialización en las redes sociales y páginas webs institucionales de los cursos de FP disponibles, ya que muchos son desconocidos para la población en general y puede ser causa de una menor participación.

 

Mejorar la intermediación laboral. Los Municipios podrían monitorear e incidir en las derivaciones que realizan en las oficinas de empleo locales hacia los trabajos mejor rentados y con mejores condiciones laborales. De esta manera,  se favorece el acceso de las mujeres al mercado de trabajo a través de un empleo formal luego de su instancia formativa. Además, podría impulsarse la incorporación de las mujeres que egresan de los cursos que se ofrecen a nivel local a las bases de datos de las oficinas de empleo municipales, favoreciendo así su contratación.

 

Incidir en el acceso a la formación. La inscripción de una mayor cantidad de mujeres en cursos de FP, en especial en aquellos que no son considerados femeninos, podría mejorarse a través de la implementación de becas, sistema de “cupos” y programas de apoyo institucional.

 

Liderar el diálogo social. Resulta imprescindible abrir y/o retomar el diálogo con diferentes actores del mundo educación-trabajo, públicos y privados, para generar una articulación que favorezca que, al finalizar la instancia formativa, las mujeres puedan tener posibilidades de acceso a un trabajo decente. Este debate debe incluir a sindicatos, cámaras empresariales, colectivos de mujeres, entre otros. Un buen espacio para construir este diálogo son las mesas locales promovidas desde el Consejo Provincial de Educación y Trabajo (COPRET).

 

Incluir a otros géneros. Frente a la reciente incorporación del cupo laboral travesti-trans en el sector público nacional, es necesario imaginar y revisar qué posibles acciones pueden ser puestas en práctica para lograr una mayor inserción y adhesión a los cursos por parte de otros géneros no contemplados en la actualidad en informes y estadísticas públicas.

 

Con un 2020 tan particular ya finalizando y un 2021 que nos pisa los talones, es hora de pensar en lo que vendrá. Las políticas en torno a la formación de lxs trabajadorxs pueden ser una respuesta frente a la situación económica y social actual y al contexto de desigualdad. ¿Qué están dispuestos a hacer los gobiernos locales?

 

 


*Lic. en Relaciones del Trabajo e Investigadora del Colectivo Habitantes

 

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Colectivo para el Desarrollo Bonaerense

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